BÁSQUETBOL | A 19 AÑOS DE UN TRIUNFO HISTÓRICO
Federico Kammerichs, entre los recuerdos de la Generación Dorada y el legado de una carrera inolvidable
El exjugador correntino habló con El Deportivo sobre aquel inolvidable triunfo de Argentina ante Brasil en el Preolímpico de Las Vegas 2007, que volvió a ser viral en las últimas semanas. También repasó su recorrido con la Selección, su regreso a Corrientes, la decisión de retirarse y lo que el deporte le dejó para su vida.
Hay recuerdos que el tiempo no consigue borrar. Y algunos, cada tanto, vuelven a aparecer en las redes sociales para recordar por qué determinados jugadores quedaron para siempre en la memoria de los hinchas.
Eso ocurrió en los últimos días con Federico Kammerichs. Imágenes del exjugador correntino durante el Preolímpico de Las Vegas 2007 volvieron a circular y lo mostraron en distintas facetas: defendiendo, tomando rebotes, poniendo un tapón, festejando y hasta cantando durante la celebración de aquella clasificación olímpica.
En diálogo con El Deportivo, por La Red Corrientes, el “Yacaré” repasó aquellos días y, especialmente, el triunfo ante Brasil que significó un paso decisivo rumbo a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
“Fue un partidazo increíble”, recordó Kammerichs sobre aquel encuentro. Argentina llegaba a un torneo extremadamente exigente, en el que solamente dos selecciones conseguirían la clasificación olímpica y en el que Estados Unidos y Brasil presentaban planteles de enorme jerarquía.
Kammerichs ingresó en el tercer cuarto y terminó teniendo una participación importante en la remontada argentina. El correntino recordó que el equipo tuvo que recuperar terreno “medio guapeando, con más coraje que juego”. En aquel partido aportó cinco puntos, rebotes, asistencias y una de las imágenes que todavía permanece en la memoria de los fanáticos: el festejo después de uno de sus tapones.
Pero detrás de aquella actuación había una historia mucho más grande. Argentina había llegado a Las Vegas con dudas después de una preparación irregular y varias derrotas inesperadas.
“Éramos un desastre, no ganábamos un partido, perdíamos contra rivales que no podíamos perder”, contó Kammerichs. Esa situación generaba bronca e impotencia dentro del plantel, aunque una vez que comenzaba la competencia la historia era diferente.
El correntino también reveló una particularidad de aquel grupo: los malos resultados en los amistosos no eran parte de ninguna estrategia. “Nosotros queríamos jugar bien desde el inicio. No era una estrategia”, aclaró entre risas, al recordar las discusiones y la enorme exigencia interna que existía dentro de aquel seleccionado.
Y hay algo que, según reconoce, todavía lo sorprende: el recuerdo de la gente. “Yo siempre digo, el reconocimiento te lo da la selección”, explicó. La mayoría de las personas que lo encuentran no le hablan necesariamente de sus años en Europa o de los clubes en los que jugó, sino de sus actuaciones con la camiseta argentina.
Por eso también le generó una particular mezcla de vergüenza y emoción que aquellos videos volvieran a circular casi dos décadas después.
“Me da un poco de vergüenza, me da pudor eso”, reconoció sobre el video en el que aparece cantando durante los festejos. Sin embargo, también admitió que los mensajes que recibió a través de su familia lo emocionaron.
Kammerichs no tiene redes sociales y son su esposa y sus hijos quienes muchas veces le muestran lo que ocurre en internet. “Uno no deja de emocionarse”, contó al recordar algunos de los comentarios que recibió.
“Muchísima gente muy valiosa, que hoy son amigos”, respondió cuando le preguntaron qué era lo mejor que le había dejado el deporte. También destacó la disciplina y el compromiso como enseñanzas que todavía aplica en su actividad cotidiana.
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó en 2008, cuando decidió regresar a Argentina y a Corrientes para jugar en Regatas, pese a encontrarse en plena etapa de su carrera en Europa.
Para muchos podía parecer un retroceso, pero para él fue todo lo contrario. “Fue una decisión que la volvería a tomar siempre. Fue algo espectacular”, aseguró.
Kammerichs contó además que a lo largo de su trayectoria procuró tomar sus propias decisiones, incluso cuando eso implicaba resignar dinero o elegir caminos que no necesariamente eran los más obvios.
“Siempre las decisiones las tomé yo”, afirmó. Y mirando su carrera en perspectiva, fue contundente: “Volvería a tener el mismo recorrido”.
“Sentí que cumplí un ciclo y que logré un objetivo”, explicó. Tenía apenas 33 años y, desde lo físico, se sentía en condiciones de seguir jugando. Pero algo había cambiado. “Sentí que era el momento. Dije, ya está”, recordó.
Su posterior experiencia en Unión de Goya terminó de confirmar aquella sensación. Aunque consiguió nuevos objetivos deportivos, ya no encontraba la misma motivación.
Y allí dejó una de las frases más profundas de la entrevista: “Cuando ya la llamita se apagó, hacer las cosas por hacer cuesta muchísimo”.
Para Kammerichs, esa fue la señal definitiva de que había llegado el momento de cerrar una etapa que había comenzado muchos años antes, cuando era apenas un chico que jugaba al básquet en Unión de Goya y miraba por televisión a los grandes jugadores del país.
Kammerichs también mantiene una relación muy cercana con el minibásquet y con los encuentros que reúnen a clubes y escuelitas de la región.
El próximo sábado 12 de septiembre participará del 10° Encuentro de Minibásquet Federico “Yacaré” Kammerichs, organizado en Santa Rosa. El evento, que lleva una década, reúne a chicos, familias, clubes y profesores y llegó a contar con 26 equipos, incluso con presencia de delegaciones de otras provincias y países vecinos.
Así, casi sin buscarlo, Kammerichs sigue encontrándose con aquello que marcó buena parte de su vida: una pelota naranja, chicos jugando y el deporte como espacio de encuentro.
Y mientras aquellos videos de 2007 vuelven a recorrer las redes, el “Yacaré” los mira desde otro lugar. Sin Instagram, sin buscar protagonismo y con cierta vergüenza por aquellas imágenes, pero también con la tranquilidad de quien sabe que dejó una huella.
Una huella que no se mide solamente en títulos, medallas o partidos memorables. También en las personas que conoció, las decisiones que tomó y todo lo que el básquet le enseñó fuera de la cancha.
Hay recuerdos que el tiempo no consigue borrar. Y algunos, cada tanto, vuelven a aparecer en las redes sociales para recordar por qué determinados jugadores quedaron para siempre en la memoria de los hinchas.
Eso ocurrió en los últimos días con Federico Kammerichs. Imágenes del exjugador correntino durante el Preolímpico de Las Vegas 2007 volvieron a circular y lo mostraron en distintas facetas: defendiendo, tomando rebotes, poniendo un tapón, festejando y hasta cantando durante la celebración de aquella clasificación olímpica.
En diálogo con El Deportivo, por La Red Corrientes, el “Yacaré” repasó aquellos días y, especialmente, el triunfo ante Brasil que significó un paso decisivo rumbo a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
“Fue un partidazo increíble”, recordó Kammerichs sobre aquel encuentro. Argentina llegaba a un torneo extremadamente exigente, en el que solamente dos selecciones conseguirían la clasificación olímpica y en el que Estados Unidos y Brasil presentaban planteles de enorme jerarquía.
Kammerichs ingresó en el tercer cuarto y terminó teniendo una participación importante en la remontada argentina. El correntino recordó que el equipo tuvo que recuperar terreno “medio guapeando, con más coraje que juego”. En aquel partido aportó cinco puntos, rebotes, asistencias y una de las imágenes que todavía permanece en la memoria de los fanáticos: el festejo después de uno de sus tapones.
Pero detrás de aquella actuación había una historia mucho más grande. Argentina había llegado a Las Vegas con dudas después de una preparación irregular y varias derrotas inesperadas.
“Éramos un desastre, no ganábamos un partido, perdíamos contra rivales que no podíamos perder”, contó Kammerichs. Esa situación generaba bronca e impotencia dentro del plantel, aunque una vez que comenzaba la competencia la historia era diferente.
El correntino también reveló una particularidad de aquel grupo: los malos resultados en los amistosos no eran parte de ninguna estrategia. “Nosotros queríamos jugar bien desde el inicio. No era una estrategia”, aclaró entre risas, al recordar las discusiones y la enorme exigencia interna que existía dentro de aquel seleccionado.
De Las Vegas al reconocimiento eterno
Para Kammerichs, su paso por la Selección Argentina terminó siendo uno de los capítulos más importantes de su carrera. Después de aquella etapa de Las Vegas continuó formando parte del equipo nacional durante varios años, hasta los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
Y hay algo que, según reconoce, todavía lo sorprende: el recuerdo de la gente. “Yo siempre digo, el reconocimiento te lo da la selección”, explicó. La mayoría de las personas que lo encuentran no le hablan necesariamente de sus años en Europa o de los clubes en los que jugó, sino de sus actuaciones con la camiseta argentina.
Por eso también le generó una particular mezcla de vergüenza y emoción que aquellos videos volvieran a circular casi dos décadas después.
“Me da un poco de vergüenza, me da pudor eso”, reconoció sobre el video en el que aparece cantando durante los festejos. Sin embargo, también admitió que los mensajes que recibió a través de su familia lo emocionaron.
Kammerichs no tiene redes sociales y son su esposa y sus hijos quienes muchas veces le muestran lo que ocurre en internet. “Uno no deja de emocionarse”, contó al recordar algunos de los comentarios que recibió.
“Volvería a hacer todo lo mismo”
Más allá de los títulos y las grandes competencias, Kammerichs aseguró que el básquet le dejó, fundamentalmente, vínculos y aprendizajes.
“Muchísima gente muy valiosa, que hoy son amigos”, respondió cuando le preguntaron qué era lo mejor que le había dejado el deporte. También destacó la disciplina y el compromiso como enseñanzas que todavía aplica en su actividad cotidiana.
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó en 2008, cuando decidió regresar a Argentina y a Corrientes para jugar en Regatas, pese a encontrarse en plena etapa de su carrera en Europa.
Para muchos podía parecer un retroceso, pero para él fue todo lo contrario. “Fue una decisión que la volvería a tomar siempre. Fue algo espectacular”, aseguró.
Kammerichs contó además que a lo largo de su trayectoria procuró tomar sus propias decisiones, incluso cuando eso implicaba resignar dinero o elegir caminos que no necesariamente eran los más obvios.
“Siempre las decisiones las tomé yo”, afirmó. Y mirando su carrera en perspectiva, fue contundente: “Volvería a tener el mismo recorrido”.
El momento de decir basta
Su retiro del básquet profesional también fue una decisión personal. Después de haber sido campeón con Regatas, Kammerichs sintió que había llegado al final de un ciclo, pese a que físicamente todavía podía continuar varios años.
“Sentí que cumplí un ciclo y que logré un objetivo”, explicó. Tenía apenas 33 años y, desde lo físico, se sentía en condiciones de seguir jugando. Pero algo había cambiado. “Sentí que era el momento. Dije, ya está”, recordó.
Su posterior experiencia en Unión de Goya terminó de confirmar aquella sensación. Aunque consiguió nuevos objetivos deportivos, ya no encontraba la misma motivación.
Y allí dejó una de las frases más profundas de la entrevista: “Cuando ya la llamita se apagó, hacer las cosas por hacer cuesta muchísimo”.
Para Kammerichs, esa fue la señal definitiva de que había llegado el momento de cerrar una etapa que había comenzado muchos años antes, cuando era apenas un chico que jugaba al básquet en Unión de Goya y miraba por televisión a los grandes jugadores del país.
Del básquet profesional al básquet de los chicos
Hoy, el vínculo con el deporte continúa de otra manera. Sus hijos también practican distintas disciplinas: una de sus hijas juega al vóley y ha integrado preselecciones correntinas; uno de sus hijos juega al básquet en San Martín y el menor combina básquet y fútbol.
Kammerichs también mantiene una relación muy cercana con el minibásquet y con los encuentros que reúnen a clubes y escuelitas de la región.
El próximo sábado 12 de septiembre participará del 10° Encuentro de Minibásquet Federico “Yacaré” Kammerichs, organizado en Santa Rosa. El evento, que lleva una década, reúne a chicos, familias, clubes y profesores y llegó a contar con 26 equipos, incluso con presencia de delegaciones de otras provincias y países vecinos.
Así, casi sin buscarlo, Kammerichs sigue encontrándose con aquello que marcó buena parte de su vida: una pelota naranja, chicos jugando y el deporte como espacio de encuentro.
Y mientras aquellos videos de 2007 vuelven a recorrer las redes, el “Yacaré” los mira desde otro lugar. Sin Instagram, sin buscar protagonismo y con cierta vergüenza por aquellas imágenes, pero también con la tranquilidad de quien sabe que dejó una huella.
Una huella que no se mide solamente en títulos, medallas o partidos memorables. También en las personas que conoció, las decisiones que tomó y todo lo que el básquet le enseñó fuera de la cancha.
















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